Problemas en Frontera

En la taberna “El Trasgo Cojo”, el sonido de la lluvia al golpear las tejas de arcilla era lo más parecido a una melodía que había sonado allí en meses.

Pero como toda melodía que se precie, nunca viene sola. El tono lo daba el repiqueteo de la madera que el fuego consumía poco a poco, intentando pelear contra el frio de los primeros días de invierno.

La armonía provenía del burbujeo de la pequeña olla de latón que colgaba a escasos centímetros de las llamas. El aroma de su contenido impregnaba la estancia, y la hacía parecer un hogar.

El contrapunto estaba en el suave sonido del paño al secar las jarras vacías, con un ritmo lento y constante, en un movimiento tan natural y perfecto como los engranajes de una caja de música.

Elena tenía los cansados ojos puestos en su marido, Tomás, que vigilaba la olla. Se preguntaba si entraría alguien esta noche, después de todo lo que había estado pasando en el pueblo.

El crujir de la puerta interrumpió los pensamientos de los ancianos, que vieron como 4 siluetas caladas hasta los huesos entraban en su pequeño negocio.

La lumbre iluminaba a los recién llegados, reflejando destellos en sus armas y armaduras.

Los dueños de la taberna titubearon un segundo, que es exactamente lo que tardó la más alta del grupo en esbozar una sonrisa.

Quizá ellos son la solución de los problemas de Frontera.

¿Te gustaría saber como continúa la historia?

Yo te propongo algo mejor que eso.

¿Que te parecería decidirlo TU MISMO?

Porque justo eso es jugar a ROL. Quedar con unos amigos y construir una historia entre todos.

Lo único que necesitais son amigos, algo de tiempo y seguir leyendo.